No puedo imaginarme que un rezo, cualquier rezo, tenga un sentido más profundo que un beso materno en la noche.
Monasterio. Eduardo Halfon
La oración es una eficaz forma de terapia.
Sombras sobre el Hudson. Isaac Bashevis Singer
Cuando se advierte lo sagrado, sólo queda la plegaria como
respuesta. Sin embargo, debo decir que a veces he obrado al revés: he
empezado por orar y, finalmente, ha aparecido lo sagrado.
Los lentos elefantes de Milán ("Páginas finales"). Ángel Bonomini
No se reza con palabras, sino con las manos. Quien reza con palabras,
pide limosna. No se debe mendigar. El alma ya sabe lo que necesitas.
Cuando se juntan las palmas de las manos, la izquierda se encadena a la
derecha en las personas.
De
ese modo el cuerpo queda bien atado, y de las yemas de los dedos,
dirigidas hacia arriba, se eleva, libre, una llama. Este es el secreto
de la oración, que no está escrito en ninguna parte.
El dominico blanco. Diario de un hombre invisible. Gustav Meyrink
La
oración salió de sus labios con toda naturalidad. Casi de manera
instintiva. No había necesitado pensar. Las palabras carecían de
significado. Las frases no eran más que sonidos, una retahíla de signos.
Pero mientras rezaba automáticamente la plegaria, sintió algo
inexplicable. Algo que podía llamar, tal vez, devoción, y que sacudía su
corazón en lo más profundo.
1Q84. Libro 3. Haruki Murakami