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viernes, 12 de julio de 2024

INSOMNIO (2)

 
El insomnio es solo un aliento óptimo para los adolescentes.
         Los tigres no pueden esperar eternamente. Sonia Fides
 
El insomnio en la siesta
no tiene cura.
         Trazos. Haikus y otros poemas breves ("Rumor de senryus", Ráfagas).  
         Atilano Sevillano
 
Toda nuestra vida cabe en una noche de insomnio.
         Trangalladas. Manuel García Tejeiro
 
Esa lucidez indeseable que acompaña al insomnio.
         Relatos sobre las demás cosas ("Primera persona del singular"). Rodrigo
         Martín Noriega
 
La hiriente gelidez del insomnio.
         Epitafio. Paloma González Rubio   

domingo, 19 de abril de 2015

JUVENTUD (5)


En la juventud se anida el retrato de la vejez.
         Los hermosos años del castigo. Fleur Jaeggy

Era inútil esperar originalidad en las ideas de la juventud.
         La vida resguardada. Ellen Glasgow

Éramos jóvenes, así que supongo que es posible que fuéramos también guapos.
         El encuentro. Anne Enright

La despreocupada alegría de la juventud (...). No tener que soportar el peso de la clarividencia.
         La variable humana. Rodrigo Martín Noriega

La juventud no duda ante nada.
         El misterio del cuarto amarillo. Gaston Leroux

martes, 14 de octubre de 2014

SUICIDIO (5)


Se había prometido a sí mismo que el día en que empezara a notar los primeros síntomas de senilidad pondría en orden sus cosas y dejaría este mundo con la mayor dignidad posible.
         La variable humana. Rodrigo Martín Noriega

Se encamina hacia su muerte en un estado de terror y gélida agonía, caminando a tientas a lo largo de las rocas, ocultas bajo las oscuras aguas marrones a su alrededor, golpeándole el horror de pensar lo que le está haciendo a los que la sobrevivirán, acosada por el miedo ante la idea de que, después de todo, pudiera existir un Dios estúpido, vengativo y ejecutor, un Dios definitivamente no mejor que el hombre, un Dios que castiga aún más a aquellos tan perdidos como para quitarse sus propias vidas en primer lugar. ¿Y si todo ese disparate es cierto? ¿Y si la fantasmagórica palabrería cristiana está basada en la realidad?
         Juegos de familia. Iain Banks

En aquel momento sentí que sólo existía una verdadera forma de protestar contra el horror de la vida, y constituía en arrojarle a Dios Su don.
         Amor y exilio. Isaac Bashevis Singer

A veces me digo que los estoicos tenían razón. Un buen modo de acabar con todo es degollarte a ti mismo.
         Esta casa en llamas. William Styron

Apenas comprendía que pudiera abandonarse un mundo que me parecía hermoso, y que  no se agotara hasta el límite, pese a todos los males, la última posibilidad de pensamiento, de contacto y hasta de mirada.
         Memorias de Adriano. Marguerite Yourcenar

martes, 16 de abril de 2013

FELICIDAD (4)


La felicidad debe tomarse en pequeñas dosis para poder digerirla.
         Las alas de mi padre. Milena Agus

Arriba, en el aire azul, volaba la dicha; de ella nadie tiene aviso sino cuando ya está muerta, muerta.
         La caída del rey. Johannes Vilhelm Jensen

Si pudiese volver a empezar mi vida, lo primero que buscaría sería el territorio de la felicidad; y procuría, si es posible, blindarlo para que me acompañase toda la vida, sin pretensiones.
         Yo confieso. Jaume Cabré

La felicidad, sospechaba, no era cuantificable, pero su ausencia sí.
         La variable humana. Rodrigo Martín Noriega

El pavor sin límites a la felicidad.
         Recuerdos de un callejón sin salida ("¡Mamáaa!"). Banana Yoshimoto

viernes, 1 de febrero de 2013

AZAR (3)


Explora sistemáticamente el azar.
         Oxford 7. Pablo Tusset

El azar o su apariencia seguiría dominando el mundo.
         La variable humana. Rodrigo Martín Noriega

Siempre me ha parecido buena señal que el azar colabore con la razón en la búsqueda de la verdad.
         Un momento de descanso. Antonio Orejudo

El azar ha hecho más y mejor que nosotros. Así es el  mundo. Se trabaja, se hacen proyectos, se arreglan las cosas por un lado y la suerte acude por el otro.
         Las bodas de Fígaro. Pierre-Agustin Caron de Beaumarchais

El hechizo del azar.
         Las voces bajas. Manuel Rivas