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martes, 12 de mayo de 2026

CRÉETELO… O NO (27)

 
El chotis
 
El baile típico madrileño, el chotis, tiene su origen en Bohemia y su nombre proviene de schottish, palabra alemana que significa escocés.
         Como la tartalana. Carlos Mendicuti
 
 
 

 
 

jueves, 12 de junio de 2025

CRÉETELO... O NO (26)


El corazón de Chopin

En un monumental pilar blanco de la iglesia de la Santa Cruz, estaba el corazón de Chopin.
No entendí si éste yacía dentro del pilar blanco o debajo del pilar blanco. Pero allí estaba, ante mí, en el interior opulento y lóbrego de una iglesia de Varsovia, según los últimos deseos de Chopin.
Dos días después de morir en parís, en 1849 su corazón fue extraído y conservado en alcohol. En brandy, dicen algunos. En coñac, dicen otros. Su hermana Ludwica luego lo transportó de París a Varsovia, en secreto, de contrabando por la campiña y la frontera y los varios puestos de gendarmes prusianos, en una urna de cristal herméticamente sellada y, dicen algunos, bien escondida debajo de su falda: el corazón de su hermano menor, flotando en brandy o coñac, entre el calor de sus piernas. Y así, en una urna de cristal, éste pudo por fin ser sepultado en ese pilar blanco de la iglesia de la Santa Cruz (...) donde ha reposado desde entonces. Salvo los últimos meses de la segunda guerra mundial. En agosto de 1944, durante el levantamiento de Varsovia, el corazón fue exhumado por un general nazi de apellido Zelewski: no sólo el responsable del asesinato en masa de cientos de miles de civiles polacos, y el ideólogo primero de la ubicación y funcionamiento de Auschwitz, sino también un apasionado amante de la música clásica. Para así proteger el corazón de Chopin de los bombardeos alemanes, dicen algunos; para así guardarlo él mismo, dicen otros, entre su colección de mementos y curiosidades.
         Monasterio. Eduardo Halfon
 
 

 

lunes, 12 de febrero de 2024

CRÉETELO... O NO (25)


El olor del Parkinson

Si bien uno de los primeros síntomas del Parkinson es perder el olfato, la enfermedad huele, dicen, a almizcle y a madera rancia. Lo descubrió una mujer llamada Joy Milne. Quince años antes de que su marido muriera, y diez antes de que le diagnosticaran la enfermedad, ella notó que su olor corporal había cambiado. Al principio creía que se trataba del sudor, pero luego se dio cuenta de que ese olor se concentraba en la espalda y la parte posterior del cuello. Allí es donde la actividad de las glándulas sebáceas es mayor. Incluso cuando su marido no estaba, ese perfume se quedaba impregnado en los muebles de la casa.
         Las posesiones. Llucia Ramis

 

domingo, 12 de marzo de 2023

CRÉETELO... O NO (24)


El origen de la palabra robot

El origen de la palabra robot está bien documentado. El 25 de enero de 1921 se estrenó en el Teatro Nacional de Praga la obra de ciencia ficción R. U. R. Robots Universales Rossum, de Karel Čapek. La historia comienza en tono humorístico y cuenta cómo la R. U. R. inunda el mercado de androides capaces de hacer el trabajo duro de los humanos; después la trama se va oscureciendo y (spoiler) termina con la rebelión de los robots y la extinción de la humanidad. El autor de la obra, Čapek, pensó en llamar labori a sus criaturas mecánicas, pero el latinismo le parecía algo pedante y su hermano Josef, grafista y pintor, le sugirió que usara la palabra checa robota, que significa servidumbre, o trabajo esclavo. Desde luego ya mucho antes de eso —desde los siervos mecánicos de Hefesto, los gólem judíos o los tupilaq esquimales—, la idea del humano artificial estaba asociada al esclavo, y el nexo cristalizó para la modernidad en la palabra que todavía hoy los designa: robots.
         Sakamura y los turistas sin karma. Pablo Tusset






martes, 12 de octubre de 2021

CRÉETELO… O NO (23)


Criminales

Fue a la Biblioteca Nacional en busca de libros sobre sir Francis Galton, un primo de Darwin que había nacido en Inglaterra a principios del siglo XIX. Investigador, concibió el mapa metereológico y el sistema para identificar las huellas dactilares. Galton estaba convencido de que todos los criminales tenían en común ciertas características que los diferenciaban del resto de los hombres. Tras reflexionar mucho tiempo cerca de cómo podía hacer visibles esas características, instaló una cámara de fotos en la cárcel de Londres y pidió que le mostraran a los prisioneros. Hizo un retrato de sus caras superpuestas en una sola placa fotográfica. Galton desconocía el rasgo de la maldad; podía estar en los ojos, la frente, las orejas o en la boca. Por eso se asombró tanto cuando vio la foto por primera vez: no había ninguna característica extraordinaria. El rostro que sumaba el de todos esos criminales era hermoso.
         Tabú. Ferdinand von Schirach
 

 Sir Frances Galton
 

jueves, 12 de noviembre de 2020

CRÉETELO... O NO (22)


La simbología de la mafia

La nueva mafia dispara a lo loco, a diestro y siniestro, a ancianos y niños, caiga donde caiga, y jamás se digna dar una explicación de lo que ha hecho.
La vieja mafia no: ésta explicaba, se decía. Claro que no de palabra o por escrito, eso no, pero sí con signos.
La vieja mafia era maestra en semiología, que es la ciencia de los signos utilizados para comunicar.
¿Muerto con un tallo de higo chumbo sobre el cuerpo?
Lo hemos hecho porque nos ha pinchado con demasiadas espinas, con demasiados disgustos.
¿Muerto con una piedra en el interior de la boca?
Lo hemos hecho porque hablaba demasiado.
¿Muerto con las manos cortadas?
Lo hemos sorprendido con las manos en la masa.
¿Muerto con los cojones en la boca?
Lo hemos hecho porque ha ido a follar donde no debía.
¿Muerto con los zapatos sobre el pecho?
Lo hemos hecho porque quería escapar.
¿Muerto con los ojos sacados?
Lo hemos hecho porque no quería rendirse a la evidencia.
¿Muerto con todos los dientes arrancados?
Lo hemos hecho porque quería comer demasiado.
Y así sucesivamente.
         El campo del alfarero. Andrea Camilleri


martes, 12 de mayo de 2020

CRÉETELO...O NO (21)






El cine en 3D

Había un guionista de la Metro-Goldwyn-Mayer, Milton Gunzburg, que tenía un hermano oftalmólogo. Entre los dos, Milton y Julian inventaron el cine que ellos llamaron «visión natural». Nadie les prestó atención. Ni a ellos ni a su invento. Hasta que un productor y hombre de radio, Arch Oboler, se dio cuenta de las enormes posibilidades comerciales de aquella especie de proyecciones en las que el espectador podía tener la sensación de que se encontraba dentro de la historia y que se caía por los acantilados como los protagonistas o que los asesinos se abalanzaban sobre él. Él mismo produjo Bwana Devil, una película sobre unos hombres que eran devorados por leones. Aseguraban —sin que nadie lo hubiera contrastado nunca— que estaba basada en hechos reales. Se estrenó en 1952, el 26 de noviembre, en el Paramont Theatre de Hollywood, en Los Ángeles, y J. R. Eyerman sacó una fotografía que fue portada de la revista Life.
         Alguien como tú. Xavier Bosch




sábado, 12 de octubre de 2019

CRÉETELO... O NO (20)


Los nombres en la India

En el fondo, a un recién nacido no le hace falta tener nombre. Le hace falta que lo alimenten, que lo bendigan, que le regalen algo de oro y de plata, que le den palmaditas en la espalda después de las tomas, que lo sostengan con cuidado por el cuello. Los nombres pueden esperar. En la India, los padres se dan su tiempo. No es raro que tarden años en dar con el nombre adecuado, con el mejor (...).
Además, siempre está el apodo cariñoso, práctica bengalí que garantiza que toda persona tenga dos nombres. En bengalí, apodo es daknam, que significa, literalmente, el nombre con el que los familiares y amigos llaman a alguien, en casa y en momentos privados, íntimos. Los apodos cariñosos son vestigios de la infancia que perdura, recordatorios de que la vida no es siempre tan seria, tan formal, tan complicada, como lo son también de que las personas no son lo mismo para todos. Todo el mundo tiene un apodo (...).
A todo apodo le corresponde un nombre oficial, un bhalonam, que identifica a la persona en el mundo exterior. Así, los nombres oficiales figuran en los sobres, en los certificaos de estudios, en los listines telefónicos y en otros documentos públicos (...). Los nombres oficiales tienden a revestirse de dignidad (...). Los apodos cariñosos no aspiran a tanto, y nunca se registran oficialmente; se pronuncian y se recuerdan, eso es todo. A diferencia de los nombres oficiales, normalmente carecen de significado, o son deliberadamente tontos, irónicos, o incluso onomatopéyicos. Es habitual que, durante la infancia, a un niño lo llamen por infinidad de apodos, hasta que uno de ellos cuaja y se impone sobre los demás.
         El buen nombre. Jhumpa Lahiri


viernes, 12 de octubre de 2018

CRÉETELO... O NO (19)


Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

Hubo un tiempo en que los autores incluían al comienzo o al final de sus novelas lo que en la industria cinematográfica estadounidense se conocía como el All Persons Fictitious Disclaimer, un descargo de responsabilidad que subrayaba el carácter ficticio de los personajes y de la acción. Su origen se remonta a 1934, cuando la princesa Irina Alexandrovna de Rusia denunció a la Metro-Goldwyn-Mayer por las injurias vertidas contra ella en la película Rasputin and the Empress. La princesa se vio reflejada en el personaje de Natacha, interpuso una denuncia y la ganó. La Metro tuvo que pagar más de un millón de dólares de la época. Para evitar casos semejantes, las productoras empezaron a incluir la advertencia de que cualquier parecido de la película con la realidad era pura coincidencia, lo que suponía un reconocimiento del poder de la ficción. Al subrayar su carácter irreal, se estaba reconociendo la capacidad de la ficción, si no para modificar la realidad, sí su relato, que al final es lo que cuenta.
         Los Cinco y yo. Antonio Orejudo



  

jueves, 12 de julio de 2018

CRÉETELO... O NO (18)


El ferrocarril y los indios norteamericanos

Cuando empezó el ferrocarril y algunos de ellos [los indios de las praderas en Norteamérica] probaron el nuevo medio de transporte, al parecer decidieron no usarlo nunca más porque, según decían, en ese vehículo tan rápido tu cuerpo llega muy deprisa al otro lugar, pero el alma no viaja a la misma velocidad y no llega a la vez. El tren solo transporta el cuerpo, y este tiene que esperar unos días a que su alma lo alcance.
         El color del silencio. Elia Barceló


 

viernes, 12 de enero de 2018

CRÉETELO...O NO (17)


Flores y prostitutas

Existe una relación entre la prostitución y las flores.
Desde el siglo XVI, las mujeres que decidían abandonar el burdel e instalarse por su cuenta, clavaban en la puerta de su casa, a modo de reclamo, un ramo de flores —de donde el calificativo de rameras para designar todo su oficio. 
         Velocidad de los jardines ("Cubriré de flores tu palidez"). Eloy Tizón


sábado, 14 de enero de 2017

CRÉETELO... O NO (16)


La bandera turca (Ayyildiz: luna y estrella o Alsancak: bandera roja)

En el año 1071, en la batalla de Manzikert, en Armenia, las tropas del sultán vencieron a las del ejército de Bizancio. Cuando recorrió entre los muertos el campo de batalla, después de los combates y caída ya la noche, el sultán percibió el reflejo de la luna y de Venus, la estrella del pastor, en un charco de sangre. Esa imagen es la que le habría inspirado el dibujo de la bandera turca.
         Yeruldelgger, muertos en la estepa.  Ian Manook (Patrick Manoukian)




lunes, 13 de junio de 2016

CRÉETELO... O NO (15)


Pan de azúcar (Río de Janeiro)

¡A la tía Palma le hace gracia el nombre de «Pan de Azúcar»! ¡Qué idea! ¡¿De dónde lo habrán sacado?! Se sorprende porque sé que fueron los tupinambás, los primeros habitantes de la región, los que lo bautizaron como «Pau-nh-açuquã» que, en tupi guaraní, quiere decir «colina alta, aislada y puntiaguda», pero que los portugueses tradujeron erróneamente como «Pan de Azúcar (Pão de Açúcar)». La tía Palma discrepa: «Erróneamente, no. Poéticamente». Tiene razón. Empiezo a creer que realmente la colina parece un bollo de pan. ¡Ahora, hay que esperar a que haya un poco de nieve en la cumbre y el nombre será perfecto!
          Arroz de Palma. Francisco Azevedo


 

miércoles, 13 de mayo de 2015

CRÉETELO... O NO (14)


Santa Wiborada
El ala del edificio denominada de Wiborada estaba en las profundidades de los sótanos y, debido a su nombre y al relicario oculto que albergaba, me recordaba a Wiborada, una ermitaña que en el principio de los tiempos había tenido una visión, en la cual una horda de ladrones y asesinos se acercaba al monasterio. Así, los monjes cogieron sus misales, las biblias y los textos clásicos y huyeron hacia los bosques de las montañas. La propia Wiborada, sujeta a un voto de reclusión, aguantó en el monasterio vacío orando, cantando y agradeciendo a Dios su martirio, pues también había presagiado que ella tendría que pagar la salvación de los libros con su sangre. Cuando los hunos, una turbamulta a caballo procedente de la estepa húngara, entraron en la abadía, no encontraron más que a una pobre mujer canturreando salmos. Al considerar que les habían robado el botín asesinaron a hachazos a aquella devota. Poco después del cambio de milenio ella fue santificada y desde entonces, es decir, desde hace más de mil años, santa Wiborada, la canonesa descuartizada a hachazos, es la patrona de todas las bibliotecas y de las personas relacionadas con los libros.
         La señorita Stark. Thomas Hürlimann




lunes, 15 de septiembre de 2014

CRÉETELO... O NO (13)


San Francisco: la capital homosexual

La bruma de San Francisco —esa niebla fría que, borrando identidades, pasa diariamente por la ciudad— explica mejor que nada por qué la ciudad es como es. Después de la Segunda Guerra Mundial, San Francisco era el punto principal de retorno de los marineros de servicio en el Pacífico. 




En alta mar, muchos de aquellos marineros habían adquirido hábitos amatorios que estaban muy mal vistos en tierra firme. De modo que aquellos marineros se quedaron en San Francisco, creciendo en número y atrayendo a otros, hasta que la ciudad se convirtió en la capital gay, en la Hauptstadt homosexual (...) . Fue la niebla lo que atraía a aquellos marineros, porque daba a la ciudad el carácter anónimo y cambiente del mar, y en tal anonimato el cambio personal era mucho más fácil.
         Middlesex. Jeffrey Eugenides

martes, 14 de enero de 2014

CRÉETELO... O NO (12)


La columna lactaria

 ... aquella costumbre que, a imitación de los romanos, había arraigado entre ellos de abandonar a los hijos que no querían criar. El recién nacido era colocado a los pies de su padre; si este se inclinaba y lo levantaba entre sus brazos, significaba que lo aceptaba; pero si le daba la espalda, el niño era abandonado. Abandonar a los niños, y en especial a las niñas, a los inválidos y enfermos, era una costumbre muy común entre los romanos. Incluso muchos pequeños eran vendidos en el mercado como mascotas de los adultos o como bufones para las fiestas. Había en la ciudad un lugar, la columna lactaria, donde se les llevaba. Algunos morían, otros eran criados para ser esclavos. Los niños varones eran adiestrados para ser gladiadores, y las niñas se convertían en prostitutas. Había mendigos expertos que los recogían para mutilarlos, y hacerlos más útiles para mendigar.
         Y que se duerma el mar. Gustavo Martín Garzo





sábado, 6 de abril de 2013

CRÉETELO... O NO (11)


 Anécdotas sobre la película Casablanca

Sus ojos buscan consuelo en el póster con el fotograma de Casablanca. Allí se reencuentra con la alegría misma en la cara de Dooley Wilson, el famoso pianista que no sabía tocar el piano. Durante el rodaje el director colocó al pianista de verdad de manera que Wilson pudiera verlo e imitar sus movimientos. (...) Otra anécdota que solía contar y les encantaba a los chicos: As time goes by, la canción que terminó por convertirse en la más famosa de la historia del cine, estuvo a punto de no aprecer en el montaje final por lo caros que resultaban los derechos de autor. Pero resultó imposible volver a rodar las escenas musicales porque Ingrid Bergman, la protagonista, se había cortado el pelo para su siguiente papel en otra película.
          Oxford 7. Pablo Tusset





miércoles, 26 de septiembre de 2012

CRÉETELO... O NO (10)


Cocaína

– Cocaína: Perico. Polvo. Nieve. Pasta. Merca. Mojo. Farlopa. Polvo de las estrellas... Polvo blanco... Polvo de oro... Tutti Frutti... Charlie.
El lama hace una pausa.
– Coca: ese alcaloide tropano también conocido como Dama blanca... Blancanieves... El Diablo... Yeyo... Viaje en trineo... Corn flakes de California... Vitamina C... Tía Nora. Bazuco.
Pausa
– Hoja andina... La fina... Lady Pura. Dama Blanca. Blanquita. Aguacate. Manteca. Camerusa. Pala. –Pausa–. Pichi... Papa... Papuza... Merluza. Sniff. Tecla. Gambas blancas. Caspa del demonio. Pollo. Pasta de matute. Anchoa. Escama. Oro en polvo. Pase. Terrón de azúcar. Niña. Cois. Talco.
Pausa
– Y apuesto a que habrán oído referirse a ella de otras muchas maneras.
         Quién fuera Dios. Tibor Fischer





martes, 29 de mayo de 2012

CRÉETELO... O NO (9)


Psiquiatras

–¿Sabes por qué los psiquiatras obligan a sus pacientes a tumbarse en el diván y se sitúan detrás de ellos?
–¿Para poder echar una cabezada de vez en cuando?
–No tienes ni idea, Lola. El paciente descubre mejor sus pensamientos cuando se halla frente al vacío, es decir, frente a sí mismo.
–¿Y te parece que eso proporciona seguridad?
–Aceptar el vacío lo considero un buen principio.
         El pasadizo del deseo. Dominique Sylvain




Estaba tendida en un diván de piel azul muy blando. A Coz le gustaba el diván, según le había contado, porque eso les ahorraba tener que establecer contacto visual.
–¿No te gusta el contacto visual? –le había preguntado una vez Sasha. Le parecía raro que un psicoanalista admitiera algo así.
–Me cansa –había respondido él–. Así los dos podemos mirar hacia donde queramos.
–¿Y tú hacia dónde sueles mirar?
Él sonrió.
–Ya ves las opciones que tengo.
–Pero ¿qué miras normalmente? Cuando tienes gente en el diván, quiero decir.
–Nada en concreto –dijo Coz–. Al techo. Al vacío.
–¿Y alguna vez te has quedado dormido?
–No.
         El tiempo es un canalla. Jennifer Egan
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jueves, 9 de febrero de 2012

CRÉETELO... O NO (8)


El verdugo y las ejecuciones

Morir en presencia de otras personas, como ocurre en las ejecuciones públicas, es un castigo doble, porque atenta del modo más terrible contra el pudor del condenado. Ésa era una de las razones por las que se creía que, tratándose del pueblo, las ejecuciones públicas resultarían más eficaces para prevenir la criminalidad que los ajusticiamientos en la intimidad de una celda. Aún así, se tenían en cuenta ciertas consideraciones, como ponerle una máscara al verdugo. Al contrario de lo que cree mucha gente, no se hacía así para ocultar su identidad; todo el mundo sabía quién era el matarife local. La máscara se le ponía por consideración hacia el condenado a muerte, para no obligarlo a estar tan cerca de un extraño en el momento de morir.
         Némesis. Jo Nesbø