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domingo, 23 de octubre de 2016

HOMBRES (5)


No es una mujer lo que quiero, sino todas las mujeres, y las busco a mi alrededor, una a una.
         El infierno. Henri Barbusse

Es un reflejo natural, ¡clic!, como el que hace que un hombre reaccione al olor de una mujer.
         El complejo de Di. Dai Sijie

Los hombres son muy sensibles a los halagos. Hasta el hombre más horroroso, si le dices que es guapo, se lo cree. A los hombres se les puede engatusar con cualquier cuento chino. Se creen cualquier cosa que les cuentes. Basta con mirarlos fijamente a los ojos y hacer que los que les cuentas suene como si te lo creyeras. Yo lo he probado, por eso sé que funciona.
         En el piso de abajo. Memorias de una cocinera inglesa de los años 20.
         Margaret Powell

Los hombres no son dioses, ni tenemos derecho para pedirles siempre ternura.
         Otelo. William Shakespeare

Es casi imposible, en mi opinión, que un hombre ame a dos mujeres al mismo tiempo sin una secreta reserva mental, «prefiero a ésta».
         El Conde Belisario. Robert Graves

lunes, 3 de junio de 2013

JUVENTUD (3)


– La vida es corta (...).
– En realidad es bastante larga. Es la juventud la que pasa deprisa.
          El caso Kurílov. Irène Némirovsky

La salud sólo se disfruta cuando no eres consciente de que puedes perderla. Lo mismo que la juventud.
         Historia de un matrimonio. Andrew Sean Greer

 Ojalá pudiera volver a ser joven e idiota otra vez.
         Sangre bajo cero. Steve Hamilton

La credulidad de la juventud.
         Niños feroces. Lorenzo Silva

La alegría de la juventud recuperada.
         El complejo de Di. Dai Sijie

lunes, 24 de diciembre de 2012

ODIO (3)


Y se decía con amargura, desesperadamente: por más que se luchara, por más que se hiciera, habría siempre agazapado en el fondo del corazón humano el odio hacia sus semejantes, el ancestral deseo de matar...
          Cuando enmudecen las sirenas. Maxence Van der Meersch

Existen personas convencidas de que, para formar el país de sus sueños, por fuerza hay que causar dolor en el prójimo. Personas con la sangre envenenada por el odio.
         Los peces de la amargura ("Madres"). Fernando Aramburu

El odio no necesita un porqué. Un quién o incluso un qué es más que suficiente.
         El bosque del cisne negro. David Mitchell

Ojos llenos de odio racial, el más implacable de todos.
         El complejo de Di. Dai Sijie

Para perseverar en el odio hacia alguien es necesario pisar la misma tierra.
         Cuentos del nunca más ("El sendero que tenía alma"). Tomás Val

lunes, 8 de octubre de 2012

MACHISMO (2)


Si hubiera una tía buena y disponible esperando en lo alto del Monte Everest o en la Luna, ya tendríamos construido un ascensor de alta velocidad. Vuelos espaciales de cercanías cada diez minutos.
         Snuff. Chuck Palahniuk

– Hum... Hija mía, aunque se trata de cosas de las que no se habla habitualmente, no tengo más remedio que ponerte al corriente. Como tú sabes, nos casamos para fundar una familia, para tener hijos: ése es el más sagrado deber del matrimonio. Hay que hacer un esfuerzo, sobre todo nosotras, las mujeres. Tú no sabes todavía que los hombres son, al principio, un poco duros de soportar, pero tendrás que ser dócil, sumisa. ¡El ideal es quedar embarazada lo antes posible y tener en primer lugar un hijo varón.
(...)
– ¿Me escuchas, hija mía? Todas hemos pasado por eso, es nuestro destino común. En ese momento, no te muestres sorprendida. ¡Y nada de tonterías que puedan hacer de ti el hazmerreír de toda la comarca!
         El sorgo rojo. Ya Ding

Ésa es la clave del arte conyugal que permite preservar la solidez de nuestras familias desde hace miles de años: nunca hagáis preguntas incómodas. Jamás preguntéis a un hombre de dónde viene ni qué ha hecho. Jamás. Limitaos a constatar el hecho en forma de pregunta, mostrando, no sólo vuestra solicitud hacia él, sino también que su vuelta a casa es una especie de maravilloso milagro que no acabáis de creeros. Embargadas por la emoción, apenas os quedan fuerzas para constatar, con la punta de los labios, un hecho a tal punto maravilloso.
         El complejo de Di. Dai Sijie

Dice el proverbio árabe, «hay tres cosas insaciables: el desierto, la sepultura y la vulva de la mujer».
         ¿Por qué son saladas, las lágrimas? Jürgen Brater

Las mujeres y el mundo.
¡Qué difícil correspondencia se establece entre las mujeres y el mundo!
El mundo no quiere a las mujeres, pese a lo mucho que las necesita. La religión, la economía, la superstición... Todo juega en contra de las mujeres. Débiles, costosas, peligrosas. ¿Qué hacer con ellas? Matarlas es una opción barata. Esclavizarlas al menos rentabiliza su inútil existencia.
         El hombre del corazón negro. Ángela Vallvey
 

lunes, 24 de septiembre de 2012

HUIR (3)


Todo terminará igual, no importa qué hagas. Hoy en día, todos estamos huyendo.
         El mar y veneno. Shusaku Endo

Seguir huyendo es seguir vivo.
         El complejo de Di. Dai Sijie

Quería evadirse, huir cada vez más lejos, romper bruscamente con la vida vulgar para respirar el aire libre.
         En el café de la juventud perdida. Patrick Modiano

Desde que tenía memoria, le gustaba huir de la realidad.
         Tanta pasión para nada ("El conductor perdido"). Julio Llamazares

En la pequeña maleta cabían sus enormes deseos de alejarse, de perderse quizá para siempre, dejando todo el lastre tras de sí.
         Leo en la cama. Berta Vias Mahou

jueves, 21 de junio de 2012

DIOS (2)


¿No es demasiado pretencioso creer que el Cielo, o Dios, se ocupan de nosotros?
         El complejo de Di. Dai Sijie

Dios carece de la imaginación suficiente como para inventarle un destino diferente a cada una de sus criaturas.
         El menor espectáculo del mundo ("Un ascenso a los infiernos"). Félix
         J. Palma

Dios reparte sus dones con mano desigual.
         El pájaro espectador. Wallace Stegner

Dios no pide perdón.
         La puerta de los infiernos. Laurent Gaudé

Quizá Dios no sea católico, quizá no sea protestante, quizá no sea sino el nombre que tiene.
         In nomine Dei. José Saramago