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Mostrando entradas con la etiqueta Meyrink. Mostrar todas las entradas
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domingo, 2 de marzo de 2025

REZAR (6)

 
No puedo imaginarme que un rezo, cualquier rezo, tenga un sentido más profundo que un beso materno en la noche.
         Monasterio. Eduardo Halfon

 La oración es una eficaz forma de terapia.
         Sombras sobre el Hudson. Isaac Bashevis Singer

Cuando se advierte lo sagrado, sólo queda la plegaria como respuesta. Sin embargo, debo decir que a veces he obrado al revés: he empezado por orar y, finalmente, ha aparecido lo sagrado.
         Los lentos elefantes de Milán ("Páginas finales"). Ángel Bonomini

No se reza con palabras, sino con las manos. Quien reza con palabras, pide limosna. No se debe mendigar. El alma ya sabe lo que necesitas. Cuando se juntan las palmas de las manos, la izquierda se encadena a la derecha en las personas.
De ese modo el cuerpo queda bien atado, y de las yemas de los dedos, dirigidas hacia arriba, se eleva, libre, una llama. Este es el secreto de la oración, que no está escrito en ninguna parte.
         El dominico blanco. Diario de un hombre invisible. Gustav Meyrink
 
La oración salió de sus labios con toda naturalidad. Casi de manera instintiva. No había necesitado pensar. Las palabras carecían de significado. Las frases no eran más que sonidos, una retahíla de signos. Pero mientras rezaba automáticamente la plegaria, sintió algo inexplicable. Algo que podía llamar, tal vez, devoción, y que sacudía su corazón en lo más profundo.
         1Q84. Libro 3. Haruki Murakami
 

miércoles, 17 de mayo de 2023

MUJER (12)

 
Las mujeres siempre suelen tener algún plan y ya lo han organizado todo antes de que uno se dé ni cuenta.
         Rosa candida. Auđur Ava Ólafsdóttir

Era una mujer  en el sentido pleno de la palabra, sabía atraer y al propio tiempo mantener la distancia, la más pérfida de las cualidades masculinas.
         La arena pesada. Anatoli Ribakov

 A una mujer nunca terminas de conocerla.
         El buen hijo. Ángeles González-Sinde
 
No es que las mujeres sean mejores: en su mayoría, son como los hombres, mezquinas, falsas, frías. Pero son bellas y, al menos, no son ingenuas.
         La pérdida de la razón. Horacio Vázquez-Rial

Quiero volver a divertirme, cerrar los ojos y sumergirme en la espuma centelleante de la vida. Creo que todas las mujeres son así. Sólo que no lo admiten, ¿o son acaso tan tontas que ellas mismas ni lo saben?
         El Golem. Gustav Meyrink
 

martes, 7 de mayo de 2019

FELICIDAD (8)


Solo las personas muy idiotas son felices.
         El verano mágico en Cape Cod. Richard Russo

A partir de cierto nivel de proximidad social, la felicidad actúa como una enfermedad contagiosa.
         Artífices del azar. Yoav Blum

Ser felices aún sabiendo que la felicidad no existe.
         Distintas formas de mirar el agua. Julio Llamazares 

¿Por qué no soñar una vez con la felicidad, retener el luminoso presente y juguetear con él como una pompa de jabón?
         El Golem. Gustav Meyrink

Solo seremos felices (...) cuando no nos necesitemos unos a otros. Cuando cada cual viva su propia vida, una vida que nos pertenezca, en la que nadie interfiera. Cuando seamos libres.
         Canción dulce. Leila Slimani

miércoles, 23 de diciembre de 2015

JUSTICIA (5)



¿Los jueces consideraban siempre su deber como una cosa sagrada o, imitando a las maestras que abofetean a un alumno molesto, cedían a veces a los impulsos de su malicia personal?
         Ann Vickers (cárceles de mujeres). Sinclair Lewis

La justicia no es nunca cara.
         Benoni. Knut Hamsun

LA SEVERIDAD DE LA JUSTICIA PROTEGE A LAS PERSONAS HONESTAS.
         El Golem. Gustav Meyrink

 La justicia es un juego donde se cambia de sitio y de mano: "¿Quién es el juez? ¿Quién el ladrón?"
         El rey Lear. William Shakespeare

¿No es mi noción de justicia tan buena como la de un juez a quien no agrade tu cara y te imponga cinco años? ¿Diez años? Creo que la verdadera justicia debe albergarse en el corazón, lejos de la política, de los gobiernos y hasta de la misma ley.
         Esta casa en llamas. William Styron

martes, 23 de junio de 2015

MELANCOLÍA (4)


Esa suave y dulce melancolía que nos invade al abrir un libro y encontrar en él las flores marchitas que en otro tiempo llevó la amada de los años de juventud.
         El Golem. Gustav Meyrink

La melancolía del ir muriendo.
         Las hermanas coloradas. Francisco García Pavón

Es la ebriedad de la melancolía; como acercar el rostro a una rosa enferma, indecisa entre el perfume y la muerte. 
         Libro del frío ("Aún"). Antonio Gamoneda

Las noches de los días de fiesta siempre eran melancólicas.
         Línea materna. Jayne Anne Phillips

La melancolía de ese primer día de otoño que se lleva al verano, del brazo, como a un loco.
         El bosque perdido. Emilio Gavilanes

jueves, 5 de marzo de 2015

MUJER (6)


Esto era algo que no había conocido ni sospechado nunca: que una mujer pudiera proporcionar una felicidad tan completa; que una mujer pudiera ser tan tierna; que pudiera proporcionar tanta delicia su cuerpo y tanto sosiego su espíritu.
        Noche en Bombay. Louis Bromfield

Es asombroso, si se piensa lo que una mujer puede hacer de un hombre sólo con dejarse amar.
         El Golem. Gustav Meyrink

Yo duermo a la orilla de una mujer: yo duermo a la orilla de un abismo.
         El libro de los abrazos ("La noche/3"). Eduardo Galeano

Qué sería del mundo sin las mujeres que saben mentir.
          Los cuerpos extraños. Lorenzo Silva

Las mujeres siempre aman a contratiempo.
         Viaje de invierno. Amelie Nothomb

domingo, 7 de septiembre de 2014

ODIO (5)


La vida ya es demasiado triste como para amargarla además con odio.
         El Golem. Gustav Meyrink

Los odios del amor son insaciables.
         Insomnios y duermevelas (Papel en blanco, "Amorodio"). Mario Benedetti

Los hombres, en general, no solían comprender que es más fácil odiar que amar, y que el amor de los perdedores es el odio.
          Liquidación. Imre Kertész

La fortaleza del odio cuando acecha la duda.
         El bolígrafo de gel verde. Eloy Moreno

El odio de quien, llegado un momento, se rebela contra sus opresores puede ser devastador.
         La luz en casa de los demás. Chiara Gamberale

miércoles, 14 de mayo de 2014

ALMA


Sostenía que sólo el alma contaba; arrogántemente daba por sentado la inmortalidad de esa vaga entidad que jamás hemos visto funcionar en ausencia del cuerpo, antes de tomarse el trabajo de probar su existencia.
         Memorias de Adriano. Marguerite Yourcenar

Siento frío en el alma, no sé cómo protegerme. Para el frío del alma no hay manta ni capa.
         Diarios. Fernando Pessoa

Nosotros los hombres somos casi siempre impuros y a menudo necesitamos de largos ayunos y vigilias para poder entender los susurros de nuestra alma.
         El Golem. Gustav Meyrink

Soy el único adivino de mi propia alma y espero no extraer de sus profundidades nada más que lo que me procure momentáneamente solaz.
         Esta casa en llamas. William Styron

Cuanto más avanza la ciencia en sus investigaciones sobre el ser humano, más se aleja del conocimiento del alma. Porque al acercarnos a la verdad, nos acercamos al dolor.
         El oficinista. Guillermo Saccomanno

lunes, 30 de diciembre de 2013

EX LIBRIS (65)














El Golem
Gustav Meyrink



   









Los tres mosqueteros
Alejandro Dumas














 El barco de la muerte
William Clark Russell 






lunes, 4 de noviembre de 2013

FUGACIDAD (3)


Al mirar atrás, no advirtió el menor rastro, la menor señal, de su paso.
          El insólito peregrinaje de Harold Fry. Rachel Joyce

Pronto habré muerto. Tú vivirás un tiempo aún. Después, también desaparecerás. Y entonces se borrarán las huellas. La luz centellea un instante entre dos oscuridades inmensas.
         Zapatos italianos. Henning Mankell

Ni la belleza, ni la juventud, ni el amor, escapan a la podredumbre.
         Memorias de Adriano. Marguerite Yourcenar

Le gustaba frecuentar los lugares en donde las ruinas atestiguaban el vano intento del hombre por perpetuar sus hechos.
         El último rostro ("La muerte del estratega"). Álvaro Mutis

¡No! No volvería a dejarme engañar, no quería seguir siendo el entretenimiento, la pelota de este torpe destino sin sentido, que me sacaba y me arrojaba otra vez a los charcos, sólo para demostrarme, para que comprendiera lo efímero, la inconstancia de todas las cosas humanas, hecho que conocía ya hace mucho, que lo saben hasta los niños, que lo saben hasta los perros de la calle.
         El Golem. Gustav Meyrink

jueves, 19 de septiembre de 2013

FE (3)


En la hora de la debilidad algunos prefieren hacerse creyentes que fuertes.
         La acabadora. Michela Murgia

No importaba en quién tuvieras fe; lo que importaba era que la tuvieras.
         El teatro oscuro. Christopher Fowler

A lo mejor es justo lo que necesita el mundo: menos lógica y más fe.
         El insólito peregrinaje de Harold Fry. Rachel Joyce

El que no lucha por el espíritu con todos los átomos de su cuerpo, como uno que se está ahogando busca el aire, ése no podrá ver los misterios de Dios.
         El Golem. Gustav Meyrink

— Hay que creer.
— Yo no creo.
— Pero hay que creer.
— Está pretendiendo vender la verdad con amenazas.
— Sí.
         El infierno. Henri Barbusse

sábado, 31 de diciembre de 2011

DESTINO


¿Y quién no desea conocer su historia, que luego, para tranquilizarse –o, a la inversa, para inquietarse– llamará destino?
         Liquidación. Imre Kertész

En la vida sólo hay una pregunta que merezca la pena hacerse: ¿está todo escrito o no? ¿Hay algo que yo pueda hacer para cambiar mi suerte o debería darme por vencido ahora mismo?
         Quién fuera Dios. Tibor Fischer

¿Cómo podré urdir el destino sin conocer ni dominar los hilos?
         El Ángel de la Ventana de Occidente. Gustav Meyrink

El destino puede extraviarse por el camino, no es algo seguro que tenga que ocurrir a la fuerza. El destino es una rareza.
         El día antes de la felicidad. Erri De Luca

Hay que ayudar al destino.
         El primer caso del peluquero. Christian Schünemann