El corazón de Chopin
En un monumental pilar blanco de la iglesia de la Santa Cruz, estaba el corazón de Chopin.
No entendí si éste yacía dentro del pilar blanco o debajo del pilar blanco. Pero allí estaba, ante mí, en el interior opulento y lóbrego de una iglesia de Varsovia, según los últimos deseos de Chopin.
Dos días después de morir en parís, en 1849 su corazón fue extraído y conservado en alcohol. En brandy, dicen algunos. En coñac, dicen otros. Su hermana Ludwica luego lo transportó de París a Varsovia, en secreto, de contrabando por la campiña y la frontera y los varios puestos de gendarmes prusianos, en una urna de cristal herméticamente sellada y, dicen algunos, bien escondida debajo de su falda: el corazón de su hermano menor, flotando en brandy o coñac, entre el calor de sus piernas. Y así, en una urna de cristal, éste pudo por fin ser sepultado en ese pilar blanco de la iglesia de la Santa Cruz (...) donde ha reposado desde entonces. Salvo los últimos meses de la segunda guerra mundial. En agosto de 1944, durante el levantamiento de Varsovia, el corazón fue exhumado por un general nazi de apellido Zelewski: no sólo el responsable del asesinato en masa de cientos de miles de civiles polacos, y el ideólogo primero de la ubicación y funcionamiento de Auschwitz, sino también un apasionado amante de la música clásica. Para así proteger el corazón de Chopin de los bombardeos alemanes, dicen algunos; para así guardarlo él mismo, dicen otros, entre su colección de mementos y curiosidades.
Monasterio. Eduardo Halfon