A la poesía, por permitirlo
Permafrost. Eva Baltasar
A las mujeres rusas
que viven solas en Norteamérica,
con amor, tristeza y esperanza
La extranjera. Serguey Dovlátov
A quienes he amado
y siguen viviendo en el azar del cielo
Azar del cielo. Almudena Urbina
Al trabajo que dignifica al hombre
La intermitencia. Andrea Camilleri
La intermitencia. Andrea Camilleri
Me parece de lo más adecuado dedicarle
este libro a un soldado australiano a quien conocí
hace muchos años en un bar de Sídney. Lo único
que recuerdo de él es que lucía una espantosa cicatriz
de bayoneta, de cuando estuvo destinado en Malasia,
y que, antes de perder el conocimiento, se las apañó
a la perfección para que yo no me aclarase en absoluto
con el sistema ferroviario de Nueva Gales del Sur
Albert de Adelaida. Howard L. Anderson

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